Holbox: la joya del Caribe

Holbox
Holbox

Quizás el estar situada frente a la espectacular península de Yucatán, que atrae irresistiblemente con sus huellas mayas y su diversidad de atracciones al borde de las aguas caribeñas, le reste protagonismo a la pequeña isla de Holbox.

Sin embargo esa misma posición geográfica al norte yucateco, en la unión del Caribe con el Golfo de México es suficiente para alojar un puñado de buenas razones para clasificarla como un paraíso que todavía permanece ajeno a los ritmos turísticos. Con solo 40 kilómetros de longitud por otros 2 kilómetros de ancho, hermana su relajado ambiente pescador con una naturaleza bien conservada. Además dispone de una oferta turística adecuada para satisfacer las necesidades viajeras sin perder de vista todos los encantos que la hacen un destino irresistible.

Prepárese para disfrutar de una de las oportunidades mas sobrecogedoras que brinda la naturaleza como es la de nadar junto al pez más grande del mundo, ya que estamos en uno de los pocos lugares donde es posible sumergirse para nadar junto a un tiburón ballena. Las cuidadosas medidas de conservación que se imponen en el acercamiento a los animales, así como la limitada presencia de embarcaciones alrededor de los mismos, hacen posible tan impresionante experiencia.

Encontrarse junto a un gigante que llega a medir hasta 18 metros de longitud es una experiencia que no se olvida fácilmente. De junio a septiembre numerosos ejemplares acuden para alimentarse en las aguas superficiales de Holbox, atraídos por la gran explosión de plancton que la mezcla de aguas del Golfo de México y el océano Atlántico crean. Nadando sin cesar se alimentan filtrando esta rica sopa marina.

Holbox

Holbox

Aún con su imponente talla, y aunque impresione con su tremenda boca abierta para engullir todo el agua posible, y así filtrar su alimento, es un animal muy pacífico al que no molesta la presencia de nadadores a sus costados.

Este descomunal tiburón con manchas circulares en su dorso (motivo por el que los pescadores locales lo conocen como dominó) es la estrella pero tampoco será difícil observar a las mantas rayas que con su cohorte de pececillos nadan en la misma zona en busca de alimentos.

Los cenotes, esos misteriosos agujeros que en la caliza del suelo dejan aflorar el agua dulce, salpican la llana geografía de Yucatán. En la arenosa isla de Holbox no existen pero la costa de la península queda apenas a veinte minutos navegando. Además, según cuentan los lugareños, podremos encontrar incluso un cenote conocido como la Fuente de la Juventud. Rodeado de selva y frecuentado por locales, el cenote de Yalahau ofrece el misterio de sus aguas para un refrescante baño y quién sabe si también útil para un tratamiento rejuvenecedor. En cualquier caso, merece la pena probarlo. Recordemos que se halla incluido dentro de la Reserva Natural de Yum Balam, donde también se integran la laguna de Yalahau -brazo de mar que separa Holbox de tierra firme- y la propia isla. Este espacio protegido se prolonga además en aguas marinas alrededor de 18 kilómetros al norte de la isla.

Holbox es el reino de los pájaros. La tranquilidad que en ella reina sólo se ve perturbada en los minutos previos al atardecer cuando, por centenares, las aves buscan sus posaderos y nidos en el manglar de la pequeña isla Pájaros, con su abigarrada formación, les cobija en la noche.

Mientras la algarabía alada se sosiega en los árboles es momento de subirse a alguna de las torres de observación para disfrutar del espectáculo de tal santuario natural, donde brillan con sus tonos rosados los flamencos y con su elegancia las diferente especies de garzas.

Y, mientras las últimas luces del día doran la arena, los reflejos del agua de la laguna de Yalahau, también conocida como laguna Conil, se vuelven un intenso verde.

Mirando hacia el Atlántico se extiende con sus 34 kilómetros de larguísima playa de Holbox, la única población de la isla. Las calles desembocan en ella en continuidad arenosa ya que las vías no están pavimentadas. Por ello es habitual ver a vecinos y visitantes caminando descalzos por ellas.

Mientras que el puerto del pueblo durante las mañanas es un constante ajetreo de embarcaciones turísticas que salen en busca del tiburón ballena o de pescadores que regresan con su preciada carga de la jornada, por la tarde ofrece un panorama diferente. Los paseos por el muelle o la orilla en busca de bonitas conchas se convierten en momentos relajados de espera para la cita con las últimas luces del día cuando el sol camina hacia poniente.

Entretanto, las terrazas de bares y restaurantes en la arena encienden sus luces y velas atrayendo a los amantes de esa cita ineludible del fin de día.

En el extremo más oriental de la isla se distingue cabo Catoche. Es el lugar más septentrional de Yucatán, y el punto donde las turquesas aguas caribeñas se unen con las más verdosas del Golfo de México.

Los aficionados al kitesurf gustan de su playa por los regímenes de vientos. No obstante el baño resulta muy agradable así como el paseo por su orilla de blancas arenas.

El faro y un asentamiento temporal de pescadores son las únicas huellas humanas. El resto es soledad y aguas caribeñas de embrujo.

Los aficionados al snorkel tienen en los fondos rocosos de Los Cuevones una buena inmersión de apenas 4 metros de profundidad. Allí se observan numerosos peces caribeños así como corales. Un auténtico espectáculo que se aumentará si se logra divisar el tiburón gato, especie que suele descansar bajo las grandes oquedades de las rocas.

Desde Holbox llegar a la cercana isla Contoy es situarse al borde del segundo arrecife mas largo del mundo. Por eso toda la isla está protegida como parque nacional. Nadie habita en ella y hay que solicitar un permiso para desembarcar.

Así se podrá visitar su centro de interpretación, subir a alguna de las torres de observación y recorres sus dos senderos autoguiados que muestran las lagunas, manglares intactos y retazos de selva donde se refugian centenares de aves, algunas tan vistosas como las fragatas, pelícano café, garza y golondrinas marinas.

Con sus aguas esmeralda y turquesa, este lugar es una auténtica postal caribeña. Además, una vez en la playa podremos descubrir, mientras nadamos plácidamente, alguna de las tres especies de tortugas -verde, carey y caguama- que las frecuentan y que en verano llegan hasta aquí para desovar.

Ante un paraíso tan hermoso y rico en vida uno no puede menos que sentirse con ganas de que así permanezca promoviendo su conservación con una actitud respetuosa durante toda la visita.

La tranquilidad de la laguna Yalahau tiene en otra isla cercana, la isla Pasión, un destino de los más adecuados para la práctica de kayak, gracias a su espectacular litoral de arenas blancas donde sólo se ven aves y palmeras.

Deslizarse tranquilamente por estas aguas cristalinas es una experiencia única. Pero quien prefiera un deporte mas arriesgado, nada mejor que atreverse con el kitesurf. Para practicarlo a placer hay que dirigirse a la costa atlántica de la isla, que es el rincón ideal para dejarse llevar por la fuerza del viento y el oleaje. Este deporte sólo está permitido desde noviembre hasta abril, ya que el resto de los meses es una actividad que puede molestar a las aves y las tortugas que frecuentan el litoral de Holbox.

¿Has quedado convencido de viajar al Caribe y en especial a Holbox? Muchos se preguntan cuál es la mejor época para visitar el Caribe y a otros les da igual visitar la época que sea, pero en verdad debes elegir el viaje cuándo a ti te convenga, por tiempo, vacaciones, por trabajo o, simplemente, para salir de la rutina

(Visited 1 times, 1 visits today)
0

Written by

CEO Fundador de Viajes & Trips

You may also like...

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies